El paisaje que viaja

RICARDO ARISPE

El paisaje que viaja

 

“A través del ojo fotográfico se puede ver el mundo bajo una nueva luz:

Un mundo en su mayor parte inexplorado, desconocido, un mundo que aguarda ser descubierto y revelado”.

Eduard Weston

 

En el contexto de las artes visuales venezolanas, una generación emergente ha apostado a la fotografía como medio de expresión y herramienta contemporánea, nutriendo y fortaleciendo el camino ya trazado por un sin fin de creadores, quienes desde posturas personales han permitido la consolidación de esta expresión en nuestro país y más allá de sus fronteras.

El paisaje, clave en su desarrollo, ha sido explorado hasta la inmensidad, logrando desde la mirada individual abrirse a reinterpretaciones de orden conceptual y estético, permitiendo así afianzar esa imperiosa comunión entre lo natural y lo humano.

Ricardo Arispe ( Barquisimeto,1980), ha asumido el fotografiar como un verdadero proyecto de vida, evidenciando desde el propio paisaje esa particular convivencia familiar, que desde temprana edad lo relacionó con su tierra larense, forjando unos valores existenciales donde el nexo con el entorno geográfico era algo natural, y de profunda vinculación emocional y cotidiana.

La fotografía ha sido su instrumento para abordar sensiblemente esa necesidad de documentar, a manera de viaje, ese paisaje que en su constante recorrido por el país lo ha motivado a internalizar todo cuanto observa y percibe, transformándose en una respuesta artística de particular acento. Paisaje desolado, que se manifiesta cual línea de horizonte que se va “retratando”y habitándose desde su mirada apasionada. Paisaje, que desde la quietud profunda al eco más efusivo, busca convertir a quienes lo observamos en verdaderos partícipes de su recorrido.

El hombre como presencia vital en su trabajo, es a su vez registrado desde su más genuinas tradiciones culturales, suerte de antropología del vivir que nos permite, como su paisaje, viajar desde el otro para construir una suerte de escenario fantástico que por momentos se configura en un solo universo: El universo Arispe.

Universo que se agiganta por momentos para acentuar la riqueza de nuestra territorialidad, que se magnifica ante la presencia de quien lo habita desde su propia mirada.

Universo del ser que se “encuadra” espacialmente para formar una suerte de damero, en el cual cada una de las imágenes que lo conforman se transforman en bitácoras detalladas de ese viaje libertario, que nos conduce hacia nuestra propia transformación existencial.

Arispe, viaje, paisaje, territorio, camino, andar, acercamiento, convivencia, retrato, refugio, festejo, país, documento celebratorio del vivir.

Alberto Asprino

Abril 2016